Sobre los Refugiados

La llegada a Europa de 500.000 refugiados en 2015 no es una nueva crisis humanitaria internacional. Los refugiados ya existían, pero estaban lejos. Eran parte de los 4,5 millones de sirios, iraquíes o afganos, asentados desde hace años en Turquía, Líbano o Jordania, amén de los procedentes del Norte de África (libios, somalíes, yemeníes). Lo nuevo es que ahora los tenemos en el centro de Europa y que nuestros estados y medios de comunicación los han convertido en objeto de compasión y caridad.

¿Qué planes de acogida tenía la Unión Europea para afrontar esta situación nada  novedosa? Ninguno, aunque tampoco debería ser un problema insoluble, pues, en el supuesto de aceptar a todos, sólo equivaldrían al 1% de la población de la UE. Nos dijeron que en el proyecto europeo las fronteras desaparecían, pero con la llegada de los refugiados, han reaparecido. En estos meses asistimos al espectáculo del cierre y militarización de fronteras, la construcción de muros y alambradas o la represión con gas-pimienta. La Europa de los derechos ha saltado por los aires.

Los que vienen huyendo nos piden acogida y hospitalidad. ¿Quién va a decir que no? A nadie se le debe negar el derecho a sobrevivir. ¿Pero el reto es sólo el de la hospitalidad? Además de eso, es preciso entender que los refugiados son consecuencia de las guerras importadas por las potencias occidentales para dominar y saquear. Nuestro sistema productivo necesita guerras para su mantenimiento y desarrollo, para conseguir recursos de todo tipo, principalmente energéticos; para impedir que otros competidores, considerados enemigos, ocupen posiciones ventajosas; y para obstaculizar que otras formas de organizar la sociedad sean una alternativa viable. Para conseguir estos fines el capitalismo se vale de la violencia en muy diversas formas o manifestaciones: ecológica, económica, financiera, acaparamiento de la investigación, pensamiento único, concentración de los medios de comunicación… La guerra es otra más de las variantes de la violencia global. El más fiel valedor de esta guerra sin cuartel es la OTAN, organización que debe desaparecer ¡YA!

Por todo ello, hoy se impone:

PEDIR el cese del expolio que provocan las multinacionales,

ENTENDER que hay muchas formas de guerra, como las provocadas por los servicios secretos occidentales e Israel. Así ocurre en Siria, donde mercenarios-profesionales de la guerra, formados y financiados por potencias exteriores, no dejan de buscar beneficios estratégicos o económicos. El Estado Islámico es un grupo que se les ha ido de las manos a EE.UU, Reino Unido  o Israel. Lo mismo que Al-Qaeda en Afganistán.

ACTUAR contra esa intervención semioculta, pues,  por muchos errores cometidos por el gobierno de Al Assad, es injustificable la masacre que se está haciendo contra Siria. Sus refugiados son uno de los terribles efectos de esa guerra.

EXIGIR el cese de las guerras (de los 42 conflictos armados existentes hoy en día),

APOYAR las iniciativas ciudadanas que denuncian las injusticias cometidas con los pueblos afectados por las guerras.

Nuestra solidaridad pasa por seguir gritando ¡NO A LA GUERRA!

Ayúdanos a difundir: Cartel y Pasquín

 

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